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“21 modos de permanecer en paz”
“21 modos de permanecer en paz”
2 comentarios 3 agosto, 2010
Silencio y quietud
Cuando pierdes contacto con la quietud interior, pierdes contacto contigo mismo. Cuando pierdes contacto contigo mismo, te pierdes en el mundo. Tu sentido más interno de ti mismo, tu sentido de quién eres, es inseparable de la quietud. Ése es el Yo Soy que es más profundo que el nombre y la forma. La quietud es tu naturaleza esencial. ¿Qué es la quietud? El espacio interno o conciencia en el que las palabras de esta página son percibidas y se convierten en pensamientos. Sin esa conciencia, no habría percepción, ni pensamientos, ni mundo. Tú eres esa conciencia, disfrazada de persona. El equivalente del ruido externo es el ruido interno del pensamiento. El equivalente del silencio externo es la quietud interna. Cuando quiera que haya silencio a tu alrededor, escúchalo. Esto significa que, simplemente, has de darte cuenta de él. Préstale atención. Escuchar el silencio despierta la dimensión de quietud dentro de ti, porque sólo la quietud te permite ser consciente del silencio. Observa que en el momento de darte cuenta del silencio que te rodea, no estás pensando. Eres consciente, pero no piensas. Cuando te das cuenta del silencio, se produce inmediatamente ese estado de serena alerta interna. Estás presente. Has salido de miles de años de condicionamiento colectivo humano. Mira un árbol, una flor, una planta. Deja que tu conciencia descanse en ellos. ¡Qué quietud manifiestan, qué profundamente enraizados están en el Ser! Permite que la naturaleza te enseñe la quietud. Cuando miras un árbol y percibes su quietud, tú mismo te aquietas. Conectas con él a un nivel muy profundo. Te sientes unido a cualquier cosa que percibes en y a través de la quietud. Sentir tu unidad de ti mismo con todas las cosas es verdadero amor. El silencio ayuda, pero no es necesario para hallar la quietud. Aunque haya ruido, puedes sintonizar con la quietud subyacente, el espacio en el que surge el ruido. Ese es el espacio interno de pura conciencia, la conciencia misma. Puedes darte cuenta de que la conciencia es el trasfondo de todas tus percepciones sensoriales, de toda tu actividad mental. Siendo consciente de la conciencia surge la quietud interna. Cualquier ruido molesto puede ser tan útil como el silencio. ¿Cómo? Abandonando tu resistencia interna al ruido y permitiendo que sea como es; esa aceptación también te lleva al reino de paz interna que es quietud. Cuando aceptas profundamente este momento tal como es —tome la forma que tome—, estás sereno, estás en paz. Presta atención a la pausa: la pausa entre dos pensamientos, al breve y silencioso espacio entre las palabras de una conversación, entre las notas de un piano o de una flauta, o al breve descanso entre la inspiración y la espiración. Cuando prestas atención a esas pausas, la conciencia de «algo» se convierte simplemente en conciencia. Surge de dentro de ti la dimensión informe de pura conciencia y reemplaza la identificación con la forma. La verdadera inteligencia actúa silenciosamente. Es en la quietud donde encontramos la creatividad y la solución a los problemas. ¿Es la quietud tan sólo ausencia de ruido y contenido? No; es la inteligencia misma: la conciencia subyacente de la que nace toda forma. ¿Y cómo podría eso estar separado de quien tú eres? De allí salió la forma que crees ser, y lo que la sustenta. Es la esencia de todas las galaxias y de las hojas de hierba; de todas las flores, árboles, pájaros, y de todas las demás formas. La quietud es la única cosa de este mundo que no tiene forma. Pero en realidad no es una cosa, y tampoco es de este mundo. Cuando miras un árbol o un ser humano desde la quietud, ¿quién está mirando? Algo más profundo que la persona. La conciencia está mirando a su creación. En la Biblia se dice que Dios creó el mundo y vio que era bueno. Eso es lo que ves cuando miras sin pensamiento, desde la quietud. ¿Necesitas más conocimiento? ¿Crees que más información, u ordenadores más rápidos, o más análisis científicos e intelectuales van a salvar al mundo? ¿No es sabiduría lo que más necesita la humanidad en estos momentos? Pero ¿qué es la sabiduría? ¿Dónde se encuentra? La sabiduría viene cuando uno es capaz de aquietarse. Sólo mira, sólo escucha. No hace falta nada más. Aquietarse, mirar y escuchar activa la inteligencia no conceptual que anida dentro de ti. Deja que la quietud dirija tus palabras y tus acciones. El Silencio Habla
Add a comment 3 agosto, 2010
Continuación Disipar la oscuridad
Invertí casi veinte años de esfuerzo para demostrarme ambas cosas a mi mismo. Esa noche, acampado en un motel raído de Nueva Jersey, encendí la televisión en color por primera vez en mi vida y vi como llevaban al hospital una víctima sangrienta de la violencia callejera. Dios mío, le estaban llevando al hospital donde yo estaría trabajando al día siguiente. En algún sentido estos pocos ingredientes – los pacientes necesitados, la televisión en color, y correr de un hospital al otro – se convirtieron en sellos de mi nueva existencia.
En el año 1980 me encontraba a la deriva, viéndome como una persona que sabe casi todo de medicina pero casi nada de sanar. Después de estar una temporada dando tumbos, hice algo que ninguno de mis amigos indios estaban haciendo: volví a dirigir mi mirada hacia Oriente. No solo por mis inquietudes personales. No solo para encontrar a Dios, de hecho esta no era mi intención. No dejaba de pensar en una cosa: ¿porqué la búsqueda de felicidad nos hace tan infelices? Me había dedicado a encontrar la felicidad, y ahora una figura inminente y alarmante se interponía en mi camino.
Esta figura era el gurú. Los occidentales convierten a sus gurus en unas superestrellas espirituales o en unos charlatanes mezquinos. Pero en la India, un gurú es más como tu consciencia. Hablando en términos estrictos, la palabra sanskrita guru significa el que disipa la oscuridad, pero en la vida cotidiana los gurus son como una voz interna molesta que te recuerda que hay cosas más elevadas por las que puedes vivir. No hace falta decir que los gurus no encajan con la Buena Vida.
En la India somos culpables de utilizar los gurus espirituales de forma anodina, inofensivos como un vicario inglés pero igualmente buenos para el alma. Yo decidí tomarlos en serio, porque durante siglos los gurus han pintado una imagen clara: existen dos formas de vivir – una es la búsqueda de placer, y la otra es la búsqueda de moksha, la liberación. Los dos caminos divergen nítidamente, por eso la Buena Vida y los gurus no son compatibles. Yo me había demostrado a mi mismo que el placer lleva al agotamiento y al deterioro interior. ¿Qué alternativa me podía ofrecer el gurú?
No voy a recapitular mis años con Maharishi Mahesh Yogi, excepto para decir que el impacto de un gurú fue todo lo que yo esperaba y más. Encontré mi disciplina interior y el silencio, no solo como fines sino como aperturas a un reino sutil grandioso y desconocido que transciende la naturaleza. Después, llegué a confiar en otra cara del gurú, conocida como upaguru, el maestro que está cerca de ti. Upaguru puede ser cualquier persona o cualquier cosa; cualquier experiencia que trae un destello de entendimiento, un pequeño paso hacia la liberación. Sentado en una habitación solitaria en un hotel en Paraguay o Dubai, he ido a encender el televisor ociosamente para encontrarme con una imagen en la pantalla que me llevaba a un estado de epifanía repentina.
Cuando te dedicas a disipar tu propia oscuridad, el gurú es omnipresente. Después de treinta y cinco años en el 
camino, esta ha sido la lección la más valiosa. Y creo que esta es la lección que la humanidad necesita aprender ahora. ¿Por qué nuestro planeta se encuentra al borde de la catástrofe ecológica? Porque todos quieren la Buena Vida. La quieren en Khartoum tanto como en el centro de Manhattan. Mientras la Buena Vida sea la forma de llegar al placer de los sentidos, la adquisición de coches, casas, aviones, barcos, vacaciones, motos de agua, etc., hay peligro.
Observando las nubes hoy, veo al gurú. El mensaje de las nubes es el mismo que el mensaje de Vasishtha o Ramana Maharshi o cualquier otro verdadero gurú: Redescúbrete y mírate a ti mismo con ojos nuevos. No salvaremos el planeta mientras nos vemos a nosotros mismos con los ojos antiguos. Si los humanos son animales que antojan placer de forma insaciable, estaremos perdidos. Pero la felicidad puede ser definida por el otro camino, la búsqueda de la liberación. Yo nunca seré libre mientras soy un individuo aislado luchando contra la naturaleza. La libertad viene de la rendición, y la primera rendición debe ser a la naturaleza.
La naturaleza es una nube. No tiene fronteras. Es increíblemente pura y bella. Sus invitaciones son impredecibles. Las nubes siempre están allí, pero aparecen y desaparecen, siempre al servicio de la vida. Es posible adoptar tal existencia para nosotros mismos. Los humanos siempre han sido observadores del cielo: nos hemos identificado con lo que se encuentra detrás de las nubes.
Add a comment 3 agosto, 2010
Disipar la oscuridad
Disipar la oscuridad
Yo sabía mucho de medicina y casi nada de sanar
Qué hermoso es todo aquí arriba, sentado en el avión y observando las nubes. O ¿tal vez debería decir que todavía es hermoso? En el atmósfera se hallan peligros invisibles. El aliento tóxico de la industria, los desechos descuidados de la Buena Vida que se lleva allí abajo. Estas capas infinitas de olas blancas me resultan tan puras que por un momento puedo olvidar todo eso.
Hace treinta y cinco años, en mi largo viaje migratorio entre la India y América, yo no estaba preocupado por las nubes. De hecho, no estaba preocupado por nada. Aquel viaje era pura emoción y confianza. Tenía a mi lado a mi joven esposa, recién casados, y la promesa de un buen trabajo. Todos los jóvenes emprendedores que yo conocía en Delhi estaban mirando hacia Occidente, y cuando llegó la noticia de que la guerra de Vietnam había ocasionado una escasez de médicos en los EE.UU., yo no podía esperar para dar el salto. Esperaba que la Buena Vida viniese en mi camino, y lo hizo. Esperaba que la Buena Vida me hiciese feliz, pero no lo hizo.
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MAXIMAS DE YOGANANDA
Add a comment 3 agosto, 2010
La Paz que supera toda comprension

“Muchas personas han dado su testimonio acerca del afloramiento de una nueva dimensión de la conciencia como consecuencia de una pérdida trágica en algún momento de sus vidas. Algunas perdieron todos sus bienes, otras a sus hijos o su cónyuge, su posición social, su reputación o sus habilidades físicas. En algunos casos, a causa de un desastre o de la guerra, perdieron todo eso al mismo tiempo, quedando sin “nada”. Esto es lo que llamamos una situación extrema. Cualquier cosa con la cual se hubieran identificado, cualquier cosa que les hubiera dado un sentido de ser, desapareció. Entonces, súbita e inexplicablemente, la angustia o el miedo profundo que las atenazó inicialmente dio paso a la sensación de una Presencia sagrada, una paz y serenidad interio¬res, una liberación total del miedo. San Pablo seguramente conoció ese fenómeno pues dijo, “la paz de Dios que está más allá de toda comprensión”. En efecto, es una paz que parece no tener sentido, y las personas que la han experimentado han tenido que preguntarse, “¿Cómo es posible que ante semejante situación pueda sentir esta paz?” La respuesta es sencilla, sucede una vez que reconocemos al ego por lo que es y la forma como funciona. Cuando desaparecen o nos arrebatan las formas con las cuales nos hemos identificado y las cuales nos han proporcionado el sentido del ser, el ego se derrumba puesto que el ego es identificación con la forma. ¿Qué somos cuando ya no tenemos nada con lo cual identificarnos? Cuando las formas que nos rodean mueren o se aproxima la muerte, nuestro sentido del Ser, del Yo Soy, se libera de su confusión con la forma: el Espíritu vuela libre de su prisión material. Reconocemos que nuestra identidad esencial es informe, una omnipresencia, un Ser anterior a todas las formas y a todas las identificaciones. Reconocemos que nuestra verdadera identidad es la conciencia misma y no aquellas cosas con las cuales se había identificado la conciencia. Esa es la paz de Dios. La verdad última de lo que somos no está en decir yo soy esto o aquello, sino en decir Yo Soy. No todas las personas que experimentan una gran pérdida tienen este despertar, este deslindarse de la forma. Algunas crean inmediatamente una imagen mental fuerte o una forma de pensamiento en la cual se proyectan como víctimas, ya sea de las circunstancias, de otras personas, de la injusticia del destino, o de Dios. Esta forma de pensamiento, junto con las emociones que genera como la ira, el resentimiento, la autocompasión, etcétera, es objeto de una fuerte identificación y toma inmediatamente el lugar de las demás identificaciones destruidas a raíz de la pérdida. En otras palabras, el ego busca rápidamente otra forma. El hecho de que esta nueva forma sea profundamente infeliz no le preocupa demasiado al ego, siempre y cuando le sirva de identidad, buena o mala. En efecto, este nuevo ego será más contraído, más rígido e impenetrable que el antiguo. La reacción ante una pérdida trágica es siempre resistirse o ceder. Algunas personas se vuelven amargadas y profundamente resentidas; otras se vuelven compasivas, sabias y amorosas. Ceder implica aceptar internamente lo que es, es abrirse a la vida. La resistencia es una contracción interior, un endurecimiento del cascarón del ego, es cerrarse. Toda acción emprendida desde el estado de resistencia interior (al cual podríamos llamar negatividad) generará más resistencia externa y el universo no brindará su apoyo; la vida no ayudará. El sol no puede penetrar cuando los postigos están cerrados. Cuando cedemos y nos entregamos, se abre una nueva dimensión de la conciencia. Si la acción es posible o necesaria, la acción estará en armonía con el todo y recibirá el apoyo de la inteligencia creadora, la conciencia incondicionada, con la cual nos volvemos uno cuando estamos en un estado de apertura interior. Entonces las circunstancias y las personas ayudan y colaboran, se producen las coincidencias. Si la acción no es posible, descansamos en la paz y la quietud interior en actitud de entrega; descansamos en Dios.”
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Espejos que reflejan otros

Espejos que reflejan otros No hay “la actitud correcta”, “la postura idónea”. Todo aparece espontáneamente. Si Estás surge.No se ha de ir a buscar nada. No hay nada que alcanzar.Como en la meditación: dejar pasar los pensamientos sin aferrarse a ninguno; dejarse sentir las emociones sin apegarse a ellas.Simplemente Estar.Dibujar.Expresando con esta actitud, todo está bien.Todo lo que surja es lo que ha de ser.No hay bueno, ni malo.Bonito ni feoEstar en el presente.Dejar que el tiempo y el espacio desaparezcan en un abrazo infinito.Simplemente Estar. SerRefugiarse en esa burbuja del momento y flotar en ella.Vivir su infinitud. Y así como rezar es pedir y meditar escuchar, una vez terminada nuestra obra, estar atentos a lo que nos dice; escuchar a los demás. (Espejos que reflejan otros espejos).
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Canto a mí mismo
Me celebro y me canto a mí mismo। Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti, porque lo que yo tengo lo tienes tú y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también. Vago… e invito a vagar a mi alma. Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra para ver cómo crece la hierba del estío. Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí, de esta tierra y de estos vientos. Me engendraron padres que nacieron aquí, de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí, de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también. Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta. Y con mi aliento puro comienzo a cantar hoy y no terminaré mi canto hasta que muera. Que se callen ahora las escuelas y los credos. Atrás. A su sitio. Sé cuál es su misión y no la olvidaré; que nadie la olvide. Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal, dejo hablar a todos sin restricción, y abro de par en par las puertas a la energía original de la naturaleza desenfrenada. Walt Whitman
Add a comment 3 agosto, 2010
EL ARTE DEL BUEN VIVIR

EL ARTE DEL
BUEN VIVIR
¿Existen algunos ingredientes para la felicidad
que resisten la prueba del tiempo? ¿Qué dice
la sabiduría clásica y que hemos experimentado
nosotros?
La habilidad humana para ser feliz
La felicidad es un arte que
se alcanza con unas pautas
de buen vivir. El filósofo
Arthur Schopenhauer
lo llamó eudomología y a
él dedicó numerosas páginas
que en castellano se
han publicado agrupadas
en diversos libros: Aforismos
sobre el arte de vivir.
El arte de conocerse a
sí mismo o El arte de ser
feliz. Para alcanzarlo propone
no descuidar los siguientes aspectos:
Conservar los mejores atributos que la naturaleza nos haya dado: la salud, el vigor, la belleza, el temperamento, la inteligencia.
Conseguir los suficientes medios de vida para sentirnos protegidos de las adversidades.
Tener en cuenta lo que los demás piensan de nosotros, pero sin dejar que la autoestima dependa de ellos, sino que debe surgir de uno mismo.
LIBROS
AFORISMOS SOBRE EL ARTE DE VIVIR Arthur Schopenhauer Varias ediciones
UNA GUÍA TAOÍSTA SOBRE EL ARTE DE VIVIR Lie Tse Ediciones Edaf
ENSAYOS Michael de Montaigne Varias ediciones
Las 7 claves de una vida dichosa
En tiempos de crisis como los actuales la felicidad puede parecer más esquiva, pero sigue estando a nuestro alcance.
Salud. Aristóteles dijo que lo mejor que podemos tener es salud, y después de él no ha habido sabio que no lo haya corroborado. Para mantenerla, lo fundamental, según Sócrates, es evitar las causas de la enfermedad: <<Nada en exceso>>.
Satisfacción. Se puede evocar las pequeñas satisfacciones que se obtienen a lo largo del día y ver si existen motivos
para buscar otras. De ese modo, como decía Séneca, se está satisfecho interiormente y con los bienes que nacen de uno mismo.
Agradecimiento. No podemos evitar emociones como la tristeza o la ira. Pero siempre alegra pensar en lo que la vida nos ha dado, den lo mucho que debemos a algunas personas… y agradécerselo.
Compartir. Los seres humanos necesitamos dar, amar y compartir tanto como necesitamos tomar, defender la privaaacidad y proteger lo que creemos nuestro.
Elegir. A menudo pensamos, sentimientos y obramos condicionados por punto de vista adquiridos casi sin darnos cuenta, sin cuestionarlos nunca, lo cual favorece la repetición de determinados infortunios. Analizar las cosas que nos importunan o perturban amplía las posibilidades de elegir, y cada elección nos aproxima a la vida que queremos.
Disfrutar. No hay que dejar pasar una ocasión para disfrutar de la vida, por pequeña que sea, porque en ellas está el sabor de la vida.
Equilibrio. Dice el Tao-Te-Ching: <<Quien se alza de puntillas no puede mantener el equilibrio; quien camina a grandes zancadas no irá lejos: quien se exhibe no puede sobresalir; quien se celebra pasará inadvertido: quien se ensalza no merece elogio; quien se vanagloria no es excelso.>>
EL ARTE DE VIVIR NO APELA A <<SER>> DE UNA FORMA DETERMINADA
MANERA, SINO A ACTUAR DE UNA FORMA QUE LIBERE EN
NUESTRA VIDA OPORTUNIDADES DE MEJORA Y GOZO.
Add a comment 27 julio, 2010
Verdad

Lo que deseo es emocionarme con la verdad y ser capaz de inter-
pretar esa verdad de manera que esos sentimientos y experiencias,
sean de desesperación o de alegría, llenen mi vida para así dotarla de
sentido y lograr a su vez conmover con ella, espero, a otros también.
Esta es la forma más elevada de arte. Son momentos reveladores
como estos los que me animan a seguir viviendo.
4 comentarios 15 julio, 2010











